Notificaciones

Aumentan un 123% las notificaciones electrónicas que envía el Gobierno Valenciano

En 2020 la Valencia ha recurrido a la tramitación electrónica para más de 2.000 gestiones distintas. La evolución de la Administración electrónica ha aumentado un 200%. Si en 2016 los trámites eran 787.319, en este último año 2020 las cifras muestran un gran incremento: son 2.364.695 los trámites relacionados, según datos aportados por la consejería de Hacienda y la dirección de Tecnologías de la Información y la Comunicación Valenciana.

Según recoge La Vanguardia, la evolución de la administración electrónica en el período 2016-2020 y, especialmente, tras la Covid, muestra un claro avance en la relación digital entre ciudadanos y administración valenciana, principalmente en las notificaciones electrónicas, que han permitido ahorrar hasta 23,5 millones de euros.

Éstas se han multiplicado por 4 en los últimos dos años, con un aumento del 123% en 2020. Las notificaciones electrónicas permiten a la Administración, además de cumplir con una obligación legal, reducir gastos al evitar notificar en papel. En el pasado año 2020, las gestiones telemáticas han sido la opción de realizar la solicitud de registro como demandante de empleo, la prórroga de títulos y carnets de familia numerosa y monoparental o las ayudas directas a los servicios sociales de infancia, entre otros muchos.

Entre las notificaciones electrónicas, las últimas que se han sumado son las de la Agencia Tributaria Valenciana (ATV). De esta forma, se hace plenamente efectivo en la Administración tributaria el derecho y la obligación de los ciudadanos de relacionarse electrónicamente con las administraciones públicas.

Desde la Consejería de Hacienda apuntan que la implantación del sistema de digitalización certificada en la Generalitat Valenciana comenzó a implantarse en 2018 para la emisión de copias auténticas, con plena cobertura legal, de los documentos que presentan los ciudadanos en los registros de entrada, minimizando los costes de la manipulación y el tránsito del papel.

FUENTE: La Vanguardia

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