Francisco Torrent, el español que cambió la cardiología

Francisco Torrent Guasp (Gandía, 1931 – Madrid, 2005) nunca recibió un Nobel, pero su mayor premio fue saber que sus estudios e investigaciones iban a revolucionar la cardiología. Guasp dedicó toda su vida a descubrir el funcionamiento del corazón, y, paradójicamente, murió por un fallo del suyo tras una conferencia en un congreso de cardiología en la capital.

Las aportaciones de este cardiólogo revolucionaron esta rama de la Medicina. Se comprendía el funcionamiento del corazón humano, pero no se conocía ni su estructura ni cómo realizaba el movimiento de bombeo de sangre.

Tras años de disecciones, y después de haber pasado un tiempo investigando en Estados Unidos, Guasp, sin grandes apoyos científicos ni institucionales, llegó a la conclusión de que el corazón es, en realidad, “un conjunto de fibras musculares, retorcido sobre sí mismo, a modo de cuerda lateralmente aplastada”, según él mismo definió. Es decir, en contra de lo que se pensaba hasta entonces, el órgano que bombea la sangre por todo el cuerpo no es un amasijo de tejido muscular, sino una suerte de banda o toalla enrollada sobre sí misma, conectada por la parte superior con la arteria pulmonar y, por la parte inferior, con la aorta. Además, este repliegue de doble hélice es el que construye las dos cavidades ventriculares.

Pero las investigaciones de Guasp no se quedaron aquí. El cardiólogo, escéptico ante la idea de que la sangre pudiera entrar en el ventrículo izquierdo si no era succionada, también teorizó sobre el funcionamiento cardiaco. En 1997 llegó a la conclusión de que, si durante el movimiento de sístole el corazón empujaba la sangre por el sistema circulatorio, con la relajación del de diástole se producía el llenado de las aurículas.

Estas pequeñas grandes investigaciones revolucionaron el mundo de la cardiología. Guasp se quedó a las puertas del Nobel, un reconocimiento que le hubiese situado a la altura de Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa, los únicos dos españoles científicos con este galardón. Sin embargo, varios colegas de profesión posteriores a él sí han reconocido su labor. Este es el caso de Gerald Buckberg, de la Universidad de California de Los Ángeles, quien bautizó una técnica de cirugía ventricular como ‘pacopexy’ (pacopexia), en honor a Paco Torrent-Guasp.

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