La firma electrónica se impone en el mercado inmobiliario

La pandemia ha acelerado la transformación digital de empresas y sectores. El mercado inmobiliario se ha reinventado para continuar su actividad y para ello ha recurrido a la tecnología. La firma electrónica es ya una realidad que agiliza la formalización de contratos, por lo que ya se ha convertido en un instrumento muy útil para promotoras e inmobiliarias.

El uso de esta herramienta forma parte del proceso de compra o alquiler: desde las visitas virtuales y el envío de documentos hasta, ahora, la firma del contrato.

Según recoge el Diario Vasco, Ferran Font de pisos.com asegura que la gran mayoría de los usuarios están ya familiarizados con la firma electrónica simple, que consiste en la asociación entre el documento a firmar y el firmante mediante correo electrónico o número de teléfono.

Ejemplos de firma electrónica simple son la verificación en un área privada a la que se accede con usuario y contraseña o con la introducción de un número PIN. Aunque realmente no existe evidencia de quién ha firmado el documento, por lo que la firma electrónica simple se sitúa en el nivel de seguridad más bajo. La firma electrónica avanzada sí asocia de manera única al firmante con su firma, mediante un método de identificación biométrico que no deja lugar a dudas. La modalidad más habitual es la firma electrónica mediante un trazo, como si de una firma en papel se tratase.

El grado más avanzado de seguridad es el que proporciona la firma calificada, para lo que se emplea un certificado calificado facilitado por un proveedor público o privado. El uso del DNI electrónico o de un certificado digital emitido por la Administración son ejemplos de firma electrónica calificada.

El uso de la firma electrónica es un paso definitivo para la digitalización de promotores e inmobiliarias, que han encontrado en ella múltiples usos como, por ejemplo la firma de contratos de reserva y de arras, firma de contratos de compraventa, firma de escrituras públicas, firmas de contratos de alquiler o la firma de pólizas de hogar, entre otros.

FUENTE: Diario Vasco