Mónico Sánchez

Mónico Sánchez, el pionero de la electromedicina que se codeó con Tesla

La historia de Mónico Sánchez (1880-1961) es la de un hombre luchador, inteligente y soñador, cuyos éxitos se vieron difuminados por circunstancias ajenas a él. Este ingeniero, inventor y empresario español destacó en el mundo a comienzos del siglo pasado como un gran visionario del mundo de la electricidad, al que contribuyó con su invento de la máquina de Rayos X portátil.

Sánchez nació en un pueblo de Ciudad Real, en el seno de una familia pobre, pero con unas inmensas ganas de aprender, especialmente sobre todo lo relacionado con la electricidad. Movido por su sed de conocimiento, cuando alcanzó la mayoría de edad, se mudó a Madrid, donde se estaba desplegando la electrificación de la ciudad.

Más tarde, con 24 años, Sánchez viajó a Nueva York, donde se convertiría en uno de los principales impulsores de la electromedicina del momento. Un lustro después de su llegada a Estados Unidos registró su invento, ya como ingeniero de la Van Houten & Ten Broeck Company, dedicada a la aplicación de la electricidad en los hospitales: la máquina de Rayos X portátil. Pero la patente del invento se la compró otra compañía, la Collins Wireless Telephone Company, propiedad del ingeniero neoyorquino Frederick Collins, por 500.000 dólares.

Parece que al joven español todo le iba bien, al menos en el plano económico. Desde ese momento, el manchego comenzó a codearse con grandes figuras como Edison o Tesla. Sin embargo, él quería regresar a España y poner en marcha un laboratorio de electricidad puntero. Al principio tuvo éxito, pero lo que podía haber sido un gran negocio se vio truncado, principalmente, por la Guerra Civil.

Mónico Sánchez salió de España con una mano delante y otra detrás y regresó siendo millonario. La acogida no fue como él esperaba, ya que los poderosos recelaban de él porque era alguien demasiado moderno para la época. Sánchez, durante la contienda civil, no quiso decantarse por ninguno de los dos bandos y fue atacado por los dos. Se le denegaron los permisos para importar material y repuestos, por lo que la actividad de su laboratorio cesó y su empresa echó el cierre definitivamente. Estos acontecimientos han provocado que la figura de Sánchez haya permanecido prácticamente invisible con el devenir de los años. Afortunadamente, su figura aún es reconocida en varios espacios públicos de España, como el Museo Nacional de Ciencia y tecnología, con sedes en A Coruña y Madrid.

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